Leche líquida en un vaso.

Los lácteos pueden ir suspendiéndose poco a poco de tu dieta, si es que es tu deseo.

Los lácteos han ido ganando detractores con el paso de los años, y esto tiene sus extensas y justificadas razones. Definitivamente, eso de que se necesita ingerir dosis y dosis de lácteos al día para asegurar los niveles de calcio del organismo es un mito gigante que cada vez más se demuestra con estudios científicos.

Los lácteos, entre las muchas razones por las que ya no son tan amigables con nuestro organismo, encabezan una lista de aspectos puntuales que quiero hacerte saber:

  • Los lácteos acidifican el ph del organismo. Este debería ser neutro, y al consumir lácteos, por ejemplo, se acidifica y ocurre lo contrario a lo que nos han hecho creer por tantos años: en vez de aumentar nuestros depósitos de calcio en la infancia y asegurarnos una adultez sin fracturas ni osteoporosis, resulta que el cuerpo debe tomar el calcio que está como reservorio en esos huesos para contrarrestar tal acidificación.
  • Los lácteos son altamente inflamatorios. Sí, altera enormemente nuestro intestino, que es el órgano más importante en lo que al sistema inmunológico respecta. Y, de igual manera, la inflación es el génesis de todas y cada una de las enfermedades. El cáncer, por ejemplo.
  • Helado a base de leche.

    Los lácteos, en especial la leche de vaca, no tienen la misma calidad de hace dos décadas.

  • Los lácteos son precursores de alergias cutáneas, de mucosidades, de asma, de estreñimiento, de diarrea, de eczema. La lista de afecciones es larga, y basta saber que en los tratamientos biomédicos para niños con autismo o con condiciones neurológicas, las dietas son estrictamente libres de caseína (proteína de la leche) y de gluten, que es similar en su composición molecular y en su reacción en el intestino.
    Consumiendo leche.

    Los lácteos no son la mejor fuente de calcio. De hecho, hay alimentos de origen vegetal mucho más ricos en este mineral y con mayor aprovechamiento por parte del organismo. Las semillas de sésamo, el brócoli, y las espinacas son opciones alternativas excelentes.

  • Los lácteos no son la mejor fuente de calcio. De hecho, hay alimentos de origen vegetal mucho más ricos en este mineral y con mayor aprovechamiento por parte del organismo. Las semillas de sésamo, el brócoli, y las espinacas son opciones alternativas excelentes.
  • Los lácteos, en especial la leche de vaca, no tienen la misma calidad de hace dos décadas. Sin duda alguna, los tratamientos con antibióticos al ganado han hecho que el producto final sea de poco nivel, y eso es lo que recibe nuestro intestino.

Los lácteos pueden ir suspendiéndose poco a poco de tu dieta, si es que es tu deseo. Sobre este punto, si eres de las personas que consume varios vasos de leche al día, yogurt, queso, mantequilla y pare de contar, tienes mayor riesgo de sufrir enfermedades inflamatorias en el sistema digestivo, y enlazadas al sistema inmunológico. Puedes ir, gradualmente, dejando de consumirlos tanto, y quizás en un punto ya ni los extrañes.

Si quieres consumir un alimento rico en energía, saludable y delicioso, opta por la banana, por ejemplo, y dejas un poco de lado la bollería, las tartas o los helados que están repletos de lácteos.

 

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