6 comportamientos típicos de cuando pasamos a ser “ex”

6 comportamientos típicos de cuando pasamos a ser “ex”

Resulta curioso como una persona que ha pasado a ser tu ex puede convertirse en un total desconocido, especialmente durante los primeros meses tras la ruptura.

1. Culpar a la otra persona

Aunque una relación haya terminado del modo más pacífico, nuestra opinión acerca de las cosas que hizo mal la otra persona se convierten en nuestro particular escudo para justificar la ruptura. Hablamos con amigos y nos encargamos de desentrañar todo aquello que no nos gustaba de esa otra persona, lo que debió hacer y no hizo o, seguramente, sobre su egoísta actitud tras volver a ser soltero.

2. …o culparnos solo a nosotros mismos

Puede que a continuación de la anterior etapa o, incluso, sustituyendo a la misma, sintamos que la culpa es tan solo nuestra. Nos preguntamos por qué no hicimos esto o aquello, buscamos argumentos retorcidos para justificar lo mezquinos que somos y lloramos, de rabia, de culpa, de muchas sensaciones que no puedes explicar.

3. El período de idealización

“Como él no había ninguno”, “nunca encontraré a nadie parecido a ella” y una larga lista de frases similares comienzan a salir de nuestros labios durante las semanas siguientes a la ruptura. El miedo a no encontrar a nadie en lo que nos queda de vida es la sensación más típica que sentimos tras una ruptura, por lo que aferrarnos a las cosas buenas que esa persona tenía es inevitable. El problema es cuando, precisamente, idealizamos, sumando a nuestro ex virtudes que nunca tuvo y endiosándole como el hombre o la mujer de tu vida.

4. Sexo, venganza y otros errores

Según una encuesta realizada en la Universidad de Missouri, un 35% de los asistentes afirmaban haber mantenido sexo con otra persona a los pocos días de la ruptura como un modo de escapar de la situación. En el 23% de los casos, estos habían tenido sexo por venganza hacia su ex. Y es que la vuelta al mercado es concebida por muchas personas como un mar de oportunidades y sexo en el que acostarse con la primera persona puede aliviarnos la rabia y el rencor. Grave error, por supuesto, tal y como comprobamos semanas después, cuando todo aquello que evitamos nos llega de golpe.

5. Dejarnos arrastrar por una obsesión constante

Algunas rupturas convierten a ciertas personas en obsesivas, aún cuando nunca dieron muestra de ello. Seguir todas las redes sociales en las que tienes a tu ex pareja y buscar nuevas fotos, comprobar los comentarios de sus amigos o esas nuevas amistades agregadas nos convierten en la Glenn Close en Atracción Fatal versión 2015, lo cual no nos ayudará a mejorar, sino solo a potenciar la envidia, los celos y la ira contra nuestra ex pareja. Además de no acelerar el proceso de sanación que tanto anhelamos.

6. ¿A dónde ir?

Muchas personas no saben estar solas, algo que queda latente cuando terminamos una relación que, encima, ha durado varios años. La sensación de no saber qué rumbo tomar o qué hacer nos convierten en personas algo más herméticas o, por el contrario, demasiado extrovertidas y alocadas, dos conductas cuya base es el miedo a definir nuestro futuro y encontrarnos a nosotros mismos. Disfruta de la soledad, pero no te aisles; disfruta de la vida, pero no abraces los excesos.

 

 

 

Fuente original: batanga/trending.